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Constelaciones con Mari

Qué son las lealtades invisibles y cómo saber si cargas una

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Publicado el · 9 min de lectura

Una mujer joven de espaldas, sentada en una escalera de madera, mira una pared con fotos familiares antiguas en marcos de distintos tamaños

Una lealtad invisible es repetir, por amor y sin darte cuenta, lo que vivió alguien de tu familia, para seguir perteneciendo a ella. Fracasar en el mismo negocio que tu padre, no permitirte ganar más que tu madre, quedarte soltera como la tía de la que todos hablaban con lástima. Desde afuera parece mala suerte. Desde adentro se parece a una fidelidad que nadie te pidió. Aquí te explico de dónde viene el concepto, cómo se nota en la vida diaria, un test orientativo para hacerte preguntas y un ejercicio para empezar a mirarla.

¿De dónde sale el concepto?

Lo propuso el psiquiatra húngaro-estadounidense Iván Boszormenyi-Nagy, uno de los fundadores de la terapia familiar, en un libro que escribió con Geraldine Spark en 1973: Lealtades invisibles. Su idea era que en las familias hay una especie de libro de cuentas que nadie ve. Se anota lo que cada uno dio y lo que recibió, lo que se debe y lo que quedó sin pagar, y esas deudas pasan de generación en generación.

Boszormenyi-Nagy también habló de lo que pasa cuando un hijo se ve obligado a elegir entre su padre y su madre. Lo llamó lealtad dividida, y lo veía como una de las situaciones más dañinas para un chico: quiera a quien quiera, siente que traiciona al otro.

Bert Hellinger tomó esta idea años después y la puso en el centro de las constelaciones familiares. Para él, cada familia tiene una "conciencia" que vigila quién pertenece, y nos sentimos inocentes cuando somos fieles a lo que la familia espera, aunque eso nos haga daño. Describió dos movimientos que aparecen mucho en las sesiones. Uno lo llamó "te sigo": el hijo que, sin saberlo, quiere ir detrás de un padre que murió o se fue. El otro, "mejor yo que tú": alguien que carga con un destino difícil para que otro de la familia no lo cargue. La base del enfoque la cuento en qué son las constelaciones familiares.

¿Cómo se notan las lealtades familiares invisibles?

Se notan en lo que se repite y en lo que no te permites. Casi nunca en lo que piensas. Una persona puede decir "yo no quiero terminar como mi madre" y estar, a los cuarenta, en el mismo tipo de matrimonio que ella.

Algunos ejemplos que veo a menudo:

Una mujer cuyo padre quebró dos veces y que, cada vez que su emprendimiento empieza a ir bien, toma una decisión que lo hunde. Un hombre que es el primero de su familia en ir a la universidad y abandona en el último año, sin una razón clara. Una hija que nunca se casa y se queda cuidando a su madre viuda, aunque nadie se lo pidió en voz alta. Un nieto que tiene accidentes a la misma edad a la que murió el abuelo del que nadie habla.

En todos estos casos hay algo en común. La persona no está siendo tonta ni débil. Está siendo fiel, a su manera, a alguien que quiere o a alguien que la familia dejó afuera.

¿Cómo saber si cargas una lealtad invisible?

No hay forma de saberlo con certeza, y desconfía de quien te diga que sí. Lo que sí puedes hacer es mirar con honestidad algunas preguntas. Este test no da puntaje ni diagnóstico. Sirve para que notes cuáles te tocan.

Test orientativo de lealtades invisibles

Lee cada pregunta despacio. Anota en un papel las que te generen algo en el cuerpo, aunque la respuesta sea "no sé".

  1. ¿Hay algo en tu vida que se repite aunque juraste que no lo ibas a hacer?
  2. ¿Te cuesta que te vaya mejor que a tu padre o a tu madre en el dinero, en la pareja o en el trabajo?
  3. ¿Sientes culpa cuando estás bien y alguien de tu familia está mal?
  4. ¿Hay alguien de tu familia del que no se habla, o del que se habla con vergüenza?
  5. ¿Te pasó algo importante a la misma edad que a uno de tus padres o abuelos?
  6. ¿Tuviste que ponerte del lado de uno de tus padres contra el otro cuando eras chica o chico?
  7. ¿Cuidas a uno de tus padres como si tú fueras la madre o el padre?
  8. ¿Sientes una tristeza o un miedo que no tiene que ver con nada de lo que te pasó a ti?
  9. ¿Hay un destino en tu familia que se parece al tuyo y que nunca te contaron del todo?
  10. ¿Te da miedo que si cambias algo de tu vida alguien de tu familia se sienta traicionado?

Cómo leerlo: no cuentes las respuestas. Mira cuál te tocó más fuerte y a quién de tu familia te llevó. Ese nombre es por donde empezar. Si ninguna te tocó, también está bien.

Si mientras leías te vino una persona concreta a la cabeza, ya tienes material para el ejercicio de más abajo. Y si lo que notas es una conducta que se repite generación tras generación, sigue también con cómo romper patrones familiares que se repiten.

¿Toda lealtad familiar es un problema?

No. La lealtad es lo que hace que una familia se cuide. Que vayas a ver a tu abuela al hospital, que ayudes a tu hermano cuando se queda sin trabajo, que te importe el apellido que llevas. Eso es lealtad visible, y está bien.

El problema empieza cuando la lealtad es invisible y te cuesta tu propia vida. Cuando, para seguir siendo de los tuyos, tienes que fracasar o enfermarte, o quedarte sola o solo. Ahí lo que la familia "pide" (y casi nunca pide en voz alta) choca con lo que tú quieres.

Mi opinión es que la mayoría de las lealtades invisibles no se rompen. Se transforman. Sigues queriendo a tu padre que quebró, pero en vez de quebrar como él, le dices algo como "Tú lo intentaste. Yo lo hago a mi manera, con tu fuerza". Es más lento que un ritual de corte, y bastante más honesto.

La silla de la lealtad

Te lleva unos 20 minutos. Necesitas dos sillas y un papel con lápiz.

  1. Escribe en el papel el nombre de la persona que te vino en el test. Si no te vino nadie, escribe lo que se repite ("quebrar", "quedarme sola").
  2. Pon el papel en una silla, frente a otra donde te vas a sentar tú. Deja un metro entre las dos.
  3. Siéntate, mira la silla con el papel y respira tres veces.
  4. Di en voz baja: "Veo lo que te pasó". Quédate un minuto con eso.
  5. Después di: "Por amor a ti hice lo mismo, o algo parecido". Fíjate qué sientes. Si no es verdad, no la digas.
  6. Si puedes, di: "Tú tienes tu lugar en esta familia. Yo tengo el mío".
  7. Y por último, solo si te sale: "Te dejo tu destino con respeto. Yo vivo el mío, y lo hago con tu bendición".
  8. Levántate, aleja tu silla un paso más y quédate un momento de pie, mirando el papel desde ahí.
  9. Guarda el papel en un cajón. No lo tires.

Qué suele pasar

Es común que la frase del paso 5 cueste o haga llorar. Mucha gente siente alivio en el paso 8, al alejarse un poco. Si no pasa nada, no lo hiciste mal: a veces lo que se mueve aparece días después. Puede llegar en un sueño o en una conversación.

El error más común

Usar el ejercicio para echarle la culpa a la persona de la silla. Ella no te pidió nada, la mayoría de las veces. Si terminas enojada o enojado, para y vuelve otro día.

Cuándo no hacerlo sola o solo

Si la persona de la silla murió hace poco o se quitó la vida, hazlo con un profesional al lado. Lo mismo si te hizo daño grave.

Pongamos que Martín, 44 años, mecánico, hace el test porque cada negocio que arranca termina cerrando al tercer año.

La pregunta que más le pesa es la segunda. Piensa en su padre, que tuvo un taller propio y lo perdió cuando Martín tenía doce años. Nunca se habló mucho de eso en la casa. En la silla escribe "papá". Cuando dice "por amor a ti hice lo mismo", se queda callado un rato largo. No pasa nada espectacular. Pero esa noche llama a su padre y le pregunta, por primera vez, cómo fue perder el taller. Hablan cuarenta minutos.

¿Qué no hace este trabajo?

Mirar una lealtad invisible no reemplaza una terapia. Si lo que repites es depresión o consumo de alcohol o drogas, o si hay violencia o autolesiones, eso va primero con un profesional de salud mental. Las constelaciones pueden acompañar, pero no van en lugar de eso.

Tampoco te pide que perdones a nadie ni que te reconcilies. Puedes mirar una lealtad con alguien que te hizo daño y decidir no volver a verlo. Ver de dónde viene lo que repites no significa justificar lo que pasó.

Si te quedaste pensando en tus ancestros, sigue con el trabajo con el linaje familiar. Si te vino un hermano o una hermana de quien no se habla, lee hijos no reconocidos en las constelaciones familiares. Y si quieres trabajar lealtades como esta por escrito, hay varios ejercicios en Soltando Cargas.

Preguntas frecuentes

¿Quién habló primero de lealtades invisibles?

El psiquiatra y terapeuta familiar Iván Boszormenyi-Nagy, en el libro Lealtades invisibles, que escribió con Geraldine Spark y se publicó en 1973. Bert Hellinger tomó después la idea y la llevó a las constelaciones familiares.

¿Todas las lealtades familiares son malas?

No. La lealtad es lo que hace que una familia se cuide. El problema aparece cuando es invisible y te lleva a repetir algo que te hace daño, como fracasar para no superar a tu padre.

¿Este test sirve para saber si tengo una lealtad invisible?

Sirve para orientarte y para hacerte preguntas, no para diagnosticar nada. Si varias preguntas te tocaron fuerte, es una pista para mirar con más calma, sola o solo o con alguien que te acompañe.

¿Se puede romper una lealtad invisible?

Más que romperla, lo que suele funcionar es cambiarle la forma. Sigues queriendo a esa persona, pero en lugar de repetir su historia, le das un lugar y haces algo distinto con tu vida.

¿Las lealtades invisibles tienen base científica?

El concepto viene de la terapia familiar y se usa en terapia sistémica, pero es una forma de entender las familias, no algo que se pueda medir con un análisis. En las constelaciones la evidencia es escasa, y conviene saberlo.

Foto de Mari

Escrito por Mari

Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.

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