Cómo romper patrones familiares que se repiten

Por Mari
Publicado el · 9 min de lectura

Para romper patrones familiares primero tienes que verlos con nombre y fecha, después entender para qué los repites, y recién ahí hacer algo distinto, empezando por lo chico. Así de poco glamoroso. Yo tardé años en ver que mi forma de gastar todo lo que entraba era la de mi mamá, y la de mi abuela antes que ella, y verlo no alcanzó: tuve que aprender a guardar un poco cada mes, con miedo, como quien aprende a andar en bicicleta de grande. Aquí te cuento qué son los patrones familiares, por qué se repiten, un ejercicio de tres generaciones y lo que suele hacer que vuelvan.
¿A qué llamamos patrones familiares?
Son maneras de actuar y de sentir que se repiten en una familia de una generación a otra. Cómo se pelea. Cómo se pide perdón, o si se pide. Cómo se maneja el dinero. A qué edad se casan las mujeres, cómo terminan las parejas, quién cuida a quién.
Algunos ejemplos que aparecen mucho en los talleres: hijos que se van del país como se fue el abuelo, mujeres que crían solas generación tras generación, hombres que no hablan de lo que sienten "porque en esta familia no se llora", parejas que se separan cuando el primer hijo cumple cinco años. No todos son malos. Hay familias donde se repite la costumbre de ayudar al vecino, y eso no hay que romperlo.
¿Por qué se repiten los patrones familiares?
Por dos caminos que conviene separar.
El primero es el más simple: los aprendiste. Creciste mirando cómo tu padre trataba a tu madre, cómo se resolvían los conflictos en tu casa, qué se hacía cuando faltaba dinero. Eso se graba aunque no quieras. La psicología lo explica bien sin necesidad de constelaciones, y la buena terapia trabaja justamente ahí.
El segundo es el que miran las constelaciones familiares: repites algo por lealtad a alguien de tu familia. Lo haces para no traicionarlo, para seguir perteneciendo. A esto el terapeuta familiar Iván Boszormenyi-Nagy lo llamó lealtades invisibles. Es lo que pasa cuando repites algo que detestas, que juraste no hacer y que sabes perfectamente cómo evitar, y aun así lo haces.
La psicoterapeuta francesa Anne Ancelin Schützenberger agregó un detalle que a mucha gente le da escalofríos. En su libro ¡Ay, mis ancestros! describió lo que llamó síndrome de aniversario: personas a las que les pasaba algo importante a la misma edad o en la misma fecha que a un antepasado. No todo lo que ella planteó está demostrado. Pero cuando la gente arma su árbol con fechas, muchas veces encuentra coincidencias que no esperaba.
¿Cómo empezar a romper patrones familiares?
Empieza por escribirlos. Un patrón que solo está en tu cabeza es difuso. En papel y con nombres se vuelve concreto, y se puede mirar. Eso es lo que hace el ejercicio de más abajo.
Después, pregunta. Lo que repites muchas veces tiene un origen que nadie te contó entero: una quiebra, un hijo que murió, una separación de la que no se habló. Saber la historia no cambia el patrón, pero te deja de hacer sentir loca o loco.
Y por último, cambia una cosa chica. No hace falta que dejes de repetir todo de golpe. Si en tu familia nadie pedía ayuda, pide ayuda una vez esta semana. Si en tu casa los conflictos se tapaban, di una cosa incómoda en voz alta, con cuidado. Lo chico, repetido, es lo que corta la cadena.
Hay algo más que ayuda, y es lo que en constelaciones se llama devolver la carga con respeto. Mirar a quien vivió eso antes que tú y decirle en voz alta: "Esto fue tuyo. Yo lo hago distinto, y lo hago también por ti". La frase no hace el trabajo sola, pero te pone en otro lugar frente a esa historia. Más frases como esta, ordenadas por situación, están en la sección de frases sanadoras.
Las tres columnas
Te lleva unos 30 minutos. Necesitas una hoja grande, un lápiz y, si puedes, haber hablado antes con alguien mayor de tu familia.
- Escribe arriba de la hoja el patrón que quieres mirar, en una frase. Por ejemplo: "Las parejas se terminan cuando nace el primer hijo".
- Divide la hoja en tres columnas. Arriba de la primera escribe "abuelos", en la del medio "padres" y en la tercera "yo".
- En la columna de abuelos, anota lo que sepas de ellos sobre ese tema: qué pasó, a qué edad, cómo terminó. Si no sabes nada, escribe "no sé", y eso también cuenta.
- Haz lo mismo en la columna de padres.
- En tu columna, escribe con honestidad qué te pasa a ti con eso. Sin explicarte ni defenderte.
- Marca con un círculo lo que se repite en las tres columnas. Edades, fechas, palabras.
- Mira la hoja un minuto entero sin escribir.
- Debajo de todo, escribe una sola cosa chica que podrías hacer distinto esta semana. Algo que nadie de las otras columnas hizo.
- Guarda la hoja. Vuelve a mirarla en un mes y anota qué pasó con esa cosa chica.
Qué suele pasar
Lo más común es encontrar una coincidencia que no esperabas, sobre todo con las edades. A veces también aparece el enojo, o la tristeza por alguien de la primera columna. Si la hoja te queda casi vacía, no es un fracaso: te muestra cuánto no se habló en tu familia, y eso ya es información.
El error más común
Querer cambiar todo el patrón de una vez. Escribes "nunca más voy a…" y a las dos semanas estás haciendo lo mismo, y te sientes peor que antes. Por eso el paso 8 pide algo chico. Si lo cumples, después eliges otro.
Cuándo no hacerlo sola o solo
Si el patrón que miras es abuso o violencia, o hubo suicidios o adicciones, hazlo con un profesional al lado. Lo mismo si tuviste una muerte reciente en la familia.
Pongamos que Hernán, 41 años, chofer de autobús, hace las tres columnas porque nota que le grita a su hijo igual que le gritaban a él.
En la columna de abuelos escribe que su abuelo era "de mano dura", y no sabe mucho más. En la de padres anota que su padre le pegaba cuando sacaba malas notas. En la suya escribe que nunca le pegó a su hijo, pero grita. Marca la palabra "notas" en las tres columnas: a su abuelo lo sacaron de la escuela a los diez años. Como cosa chica escribe: "Cuando me lleguen las notas, esperar media hora antes de hablar". La primera vez no lo cumple. La segunda, sí.
¿Cómo distingo un patrón de una casualidad?
Que dos personas de tu familia se hayan divorciado no es un patrón. En casi todas las familias hay divorcios, deudas y peleas entre hermanos. Lo que yo miro en los talleres es otra cosa: que se repita algo muy específico, con detalles que coinciden. La misma edad. El mismo tipo de pareja. La misma forma de perder el dinero, por ejemplo saliendo de garante de un amigo.
Otra señal es que lo repitas contra tu voluntad. Si elegiste ser maestra como tu madre porque te gusta enseñar, eso es herencia, y bienvenida. Si te encuentras una y otra vez en el lugar que más temías, aunque hiciste todo para evitarlo, ahí conviene mirar.
Y una tercera: el patrón suele venir con un silencio. Cuando preguntas por eso en tu familia, la gente cambia de tema, se pone incómoda o te dice "eso no importa". Casi siempre importa.
¿Por qué vuelven los patrones aunque ya los vi?
Porque verlo es solo el comienzo, y el patrón tiene años de práctica. Cuando estás con miedo o bajo presión, el cuerpo vuelve a lo conocido. Eso no significa que el trabajo no sirvió. Significa que eres humana o humano.
También vuelven cuando se mira el patrón sin mirar a la persona de la que viene. Si tu padre quebró y tú quiebras, entender el mecanismo ayuda, pero lo que suele cambiar algo es poder mirarlo a él con su historia, darle su lugar y dejar de cargar lo suyo. Aquí las constelaciones aportan algo que una lista de buenos hábitos no da.
Y hay patrones que no se rompen solos, ni con ejercicios ni con talleres. La violencia, las adicciones, la depresión que se repite de padres a hijos: eso necesita un psicólogo o un psiquiatra, a veces durante mucho tiempo. Las constelaciones pueden acompañar ese proceso, pero no reemplazarlo.
¿Qué pasa con mis hijos?
Muchas personas llegan a este tema por sus hijos. Ven en ellos lo que ellas vivieron y se asustan. Lo que más ayuda a un hijo, en mi experiencia, es que su madre o su padre pueda decir "esto viene de mi familia, y estoy haciendo algo distinto". Los hijos no necesitan padres perfectos. Necesitan padres que se hagan cargo de lo suyo.
Si en tu familia el patrón tiene que ver con hijos que no se reconocieron o de los que no se habla, lee hijos no reconocidos en las constelaciones familiares. Si sientes que el peso viene de las mujeres de tu familia, sigue con el linaje femenino, y si viene de más atrás en general, con el linaje familiar completo. En Soltando Cargas hay ejercicios como el de las tres columnas para hacer uno por día, con tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los patrones familiares?
Son maneras de actuar y de sentir que se repiten en una familia de una generación a otra: cómo se pelea, cómo se maneja el dinero, cómo terminan las parejas. Algunos se aprenden mirando y otros, según las constelaciones, vienen de lealtades con alguien de antes.
¿Cuánto tarda romper un patrón familiar?
Meses, casi siempre, y con recaídas. Verlo puede pasar en una tarde; vivir distinto lleva tiempo. Si alguien te promete cortarlo en una sesión, desconfía.
¿Y si el patrón es violencia o adicciones?
Ahí lo primero es un profesional de salud mental y, si hay riesgo, pedir ayuda hoy. Las constelaciones pueden acompañar después, pero no van en lugar de un tratamiento.
¿Mis hijos van a repetir lo mío?
No necesariamente. Lo que más ayuda a tus hijos es que tú hagas tu parte: que puedas nombrar lo que pasó en tu familia y que te vean hacer algo distinto. No tienes que hacerlo perfecto.
¿Sirve un ritual de corte de lazos?
A algunas personas les da una sensación de alivio, y está bien. Mi experiencia es que el alivio dura poco si después no cambias nada en lo cotidiano. Lo que corta un patrón es lo que haces el martes siguiente.

Escrito por Mari
Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.