Frases sanadoras para papá, ordenadas por situación

Por Mari
Publicado el · 10 min de lectura

Las frases sanadoras para el padre son oraciones cortas que se usan en las constelaciones familiares para ponerte en tu lugar de hija o de hijo frente a él: "Papá, tú eres el grande y yo el pequeño", "La mitad de mi vida me llegó por ti", "Lo que fue tuyo te lo dejo". Funcionan cuando las dices de verdad, no cuando las repites. Aquí las tienes ordenadas por situación, porque no se le dice lo mismo a un padre que se fue que a uno que murió o a uno que te hizo daño, y al final hay un ejercicio de tres días para usarlas.
¿Cómo funcionan estas frases en una constelación?
Sirven para nombrar algo que sientes y no sabías cómo decir. En una constelación, quien guía propone una frase, la persona la dice, y en el cuerpo se nota enseguida si es verdad o no. Cuando es verdad, algo se afloja: los hombros bajan, la respiración cambia, a veces vienen lágrimas. Si no lo es, suena hueca, y quien la dice lo nota.
Eso es lo que más me importa que te lleves de este artículo. Una frase sanadora no es un mantra ni una afirmación positiva. No la repites para convencerte de algo. La dices para comprobar si ya es verdad para ti, y si no lo es, la dejas y pruebas otra.
Frases para cualquier padre
Estas son las frases de base. Sirven con un padre vivo o muerto, y con uno cercano o lejano. Casi todas las demás salen de aquí.
- "Papá, tú eres el grande y yo soy la pequeña" (o "el pequeño").
- "La mitad de mi vida me llegó por ti. Gracias".
- "Tú eres mi padre, y yo soy tu hija" (o "tu hijo"). "Eres el único padre que tengo".
- "Lo que fue tuyo te lo dejo. Yo me quedo con lo mío".
La primera pone el orden: él llegó antes, tú después. La segunda reconoce lo que recibiste. La tercera es más fuerte de lo que parece; mucha gente que pasó la vida buscando un padre en otros hombres (jefes, profesores, parejas) llora al decirla. La cuarta es para soltar cargas que no te tocan, como su enojo o su fracaso.
¿Qué frases decirle a un padre ausente?
Al padre que se fue, o que estaba sin estar, suele costar decirle "gracias". Por eso conviene empezar por frases que reconocen lo que pasó antes de agradecer nada.
"Papá, te extrañé". Es simple y a veces es lo primero que hay que decir. "Me hiciste falta". "No estuviste, y aun así eres mi padre". Después, si se puede: "Me llegó de ti la vida. Lo demás lo busqué en otro lado, y lo encontré".
Hay una frase que ayuda mucho cuando el enojo con el padre ausente es en parte prestado, tomado de la madre para acompañarla: "Lo que pasó entre tú y mamá es de ustedes. Yo soy solo tu hija" (o "tu hijo"). Si eso te toca, en qué significa tomar al padre explico por qué tantas veces el hijo no puede ir hacia el padre sin sentir que traiciona a la madre.
¿Qué frases decirle a un padre que murió?
Con el padre fallecido las frases van hacia la despedida. "Papá, te dejo descansar". "Ya no te sostengo. Me quedo con mi vida". "Lo que no te pude decir te lo digo ahora", y lo dices.
Si murió sin que se despidieran, o en medio de una pelea, esta suele ayudar: "Lo siento. Me hubiera gustado que fuera distinto". Y si sientes que desde que murió vives a medias, como si una parte tuya se hubiera ido con él: "Tú estás muerto y yo estoy viva" (o "vivo"). Y esta otra, que a muchos les cuesta un poco más: "Te doy un lugar en mi corazón, y me quedo de este lado".
Si la muerte fue hace menos de un año, ve despacio. El duelo tiene su propio tiempo y las frases no lo apuran. En la sección de duelo y pérdidas hay más sobre esto.
¿Qué frases decirle a un padre que no conociste?
Al padre desconocido muchas veces no se le dice nada porque no hay a quién. La primera frase es justamente darle un lugar: "Papá, no te conozco, y eres mi padre". "No sé tu nombre. Te doy un lugar igual".
Después: "La mitad de mi vida me llegó por ti". Esta frase suele mover más de lo que se espera, porque reconoce algo que en muchas familias se calla: que ese hombre existe y que el hijo viene también de él. Si tu madre nunca habló de él, puedes agregar: "Lo que pasó entre tú y mamá no lo sé. Lo dejo con ustedes".
¿Qué frases decirle a un padre violento?
Con un padre que golpeó o abusó, las frases cambian por completo. No se trata de acercarte ni de agradecer. Se trata de poner un límite y de no seguir cargando con lo que él hizo.
"Lo que hiciste es tuyo. No lo cargo yo". "Me hiciste daño, y eso fue tuyo, no mío". "Te dejo con tu responsabilidad". "Me alejo de ti para cuidarme". Y si en algún momento, sin apuro, aparece algo más, puede ser solo esto: "La vida me llegó por ti. Nada más".
No digas "te honro" ni "te agradezco" a un padre violento si no lo sientes. Y no dejes que nadie, en un taller o en una sesión, te empuje a decirlo. Con un padre así, este trabajo va acompañado por un psicólogo, y si todavía hay violencia en tu vida, lo primero es estar a salvo y pedir ayuda. Puedes llamar hoy a la línea de emergencia de tu país.
¿Y con un padre que tuvo otra familia, o con adicciones?
Al padre que formó otra familia y dejó a la tuya atrás: "Tus otros hijos también son tus hijos. Yo también lo soy". "Tengo mi lugar, igual que ellos". Sirve también decirle algo a los medio hermanos, aunque no los conozcas: "Ustedes son sus hijos, como yo. Cada uno tiene su lugar".
Al padre con alcoholismo u otra adicción: "Tu adicción es tuya. No la puedo salvar". "Te dejo con tu destino, aunque me duela". Muchos hijos de padres con adicciones pasaron la infancia vigilando, tratando de que el padre no tomara. Esta última frase suele costar, porque dejar de vigilar se siente como abandonarlo.
Y al padre viejo o enfermo que hoy cuidas: "Te cuido, y sigo siendo tu hija" (o "tu hijo"). "Hago lo que puedo. El resto no me toca". Esta sirve para no terminar ocupando el lugar del padre de tu padre.
Pongamos que Hernán, 51 años, chofer de colectivo, perdió a su padre hace cuatro años. Estaban peleados por una herencia y no llegaron a hablar antes de que muriera.
En un taller elige a un representante para su padre y lo pone de espaldas. Quien guía le propone decir "Papá, te dejo descansar". Hernán lo dice y no pasa nada; dice que suena falso. Le proponen otra: "Lo siento. Me hubiera gustado que fuera distinto". Esa sí. Se le quiebra la voz en "distinto". El representante del padre se da vuelta despacio. Hernán no dice nada más ese día. Dos semanas después va al cementerio por primera vez desde el entierro, solo, y se queda un rato largo.
Un ejercicio para usar las frases
La forma más común de usar mal estas frases es leerlas todas de corrido en una tarde y esperar que algo cambie. Funciona mejor una sola frase, elegida con cuidado, durante pocos días.
Una frase durante tres días
Te lleva cinco minutos por día, tres días seguidos. Necesitas una libreta, una lapicera y, si quieres, una foto de tu padre.
- Lee las frases de la situación que más se parece a la tuya. Marca las que te muevan algo, aunque sea incomodidad.
- De las marcadas, elige una sola. Si dudas, la que te dé más vergüenza decir.
- El primer día, escríbela a mano en la libreta. Debajo, escribe en una línea qué sentiste al escribirla.
- Dila en voz baja, mirando la foto o el papel. Una vez sola, despacio.
- El segundo día, dila otra vez. Fíjate si suena distinta que el día anterior y anótalo.
- El tercer día, dila una última vez. Si la frase ya suena verdadera, agrega: "Así es". Si no, escribe la frase que sí puedas decir hoy.
- Después de los tres días, deja de decirla. Cierra la libreta y no la abras durante una semana.
Qué suele pasar
Es frecuente que el primer día la frase cueste y que el tercero salga más fácil. También pasa al revés: que el primer día salga sin esfuerzo y el segundo te encuentres llorando. Algunas personas notan que, sin proponérselo, piensan en su padre durante el día más de lo habitual. Si eso te pesa, para.
El error más común
Elegir la frase "correcta" en vez de la verdadera. Mucha gente elige "Te honro, papá" porque suena bien, cuando lo que de verdad necesita decir es "Te extrañé" o "Me hiciste daño". La frase que sirve es la que es cierta hoy.
Cuándo no hacerlo sola o solo
Si tu padre te maltrató o abusó de ti, si murió hace poco o si estás en una crisis, haz este ejercicio con un profesional. Si mientras lo haces te vienen recuerdos que te asustan, deja la libreta y haz algo cotidiano, como lavar una taza.
¿Y si no me sale ninguna frase?
Entonces la frase es esa: "Papá, todavía no puedo decirte nada". Es honesta, y muchas veces destraba más que cualquier otra. Hay personas que tardan meses en poder decir la primera frase de base, y no les pasa nada malo por eso.
Si prefieres algo con el cuerpo antes que con palabras, el ejercicio de cómo sanar con papá usa papeles en el piso y puede ser un mejor comienzo. Para tu madre hay un trabajo parecido en el ejercicio para sanar con mamá en casa. Si quieres un plan con frases y ejercicios para diez minutos por día, está Soltando Cargas. Las frases para otros vínculos están en la sección de frases sanadoras, y lo demás sobre tu padre en la relación con papá.
Preguntas frecuentes
¿Las frases sanadoras son de Bert Hellinger?
Muchas circulan con su nombre, y algunas salen de su forma de trabajar, pero la mayoría se fueron armando en los talleres de constelaciones a lo largo de los años. No siempre se puede saber quién dijo cada una primero. Las de este artículo son frases de la práctica, escritas con mis palabras.
¿Tengo que decirlas en voz alta?
Ayuda, aunque sea en voz baja. Decirla con la voz hace que notes enseguida si la frase es verdad para ti o no. Escribirla también sirve, sobre todo si estás en un lugar donde no puedes hablar.
¿Tengo que decírselas a mi papá en persona?
No. Las frases son para ti, para ordenar tu lugar frente a él. Decírselas en persona puede ser lindo en algunos casos, pero en muchos otros termina en una discusión o en una conversación que no estabas lista o listo para tener.
¿Puede hacerme mal repetir una frase sanadora?
Puede, si te fuerzas a decir algo que no sientes, sobre todo frente a un padre que te hizo daño. Repetir "te honro" a un padre violento mientras por dentro gritas que no, te deja peor. Si una frase te hace sentir mal, déjala.
¿Cada cuánto conviene decirlas?
Una frase por vez, durante unos días, y después parar. Repetir diez frases todos los días durante meses suele volverlas palabras vacías. Es mejor una sola dicha de verdad.

Escrito por Mari
Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.