Cómo sanar con papá con constelaciones familiares

Por Mari
Publicado el · 9 min de lectura

Sanar la relación con tu padre, en las constelaciones familiares, es volver a darle su lugar: reconocer que la mitad de tu vida te llegó por él, aunque haya estado poco, aunque te haya fallado o aunque ya no esté. No es arreglarlo a él, ni obligarte a quererlo, ni llamarlo mañana. Lo que cambia es dónde te paras tú. Aquí te cuento qué se ve cuando se constela a papá, por qué con el padre cuesta distinto que con la madre y tienes un ejercicio con tres papeles para mirar a papá y a mamá juntos.
¿Qué quiere decir "sanar a papá" en constelaciones?
La frase confunde, porque suena a que tú vas a sanar a tu padre. No es así, y conviene sacarse esa idea de encima desde el principio. Un hijo no puede sanar a su padre. Puede dejar de pelearse con él por dentro y dejar de cargar cosas que eran de él.
En constelaciones, cuando algo no está bien con el padre suele verse una de estas imágenes. El hijo de espaldas al padre. El padre afuera de la familia, lejos, sin que nadie lo mire. La madre parada entre el hijo y el padre, tapándolo. O el hijo ocupando el lugar del padre al lado de la madre. Sanar con papá es, básicamente, que esa imagen se mueva: que el padre vuelva a tener un lugar y que el hijo pueda mirarlo desde el suyo.
¿Cómo es constelar a papá en una sesión?
En una sesión grupal eliges a alguien para que te represente y a alguien para tu padre, y los ubicas en la sala. Quien guía pregunta pocas cosas: si tu padre vive, si se separó de tu madre, si hubo alguna muerte temprana en su familia, si tuvo hijos de otra relación. Después mira lo que pasa entre los representantes.
Lo que aparece seguido con papá es la distancia. El representante del padre se queda lejos, mirando hacia afuera, como si su atención estuviera en otra parte: en su propia familia, en una guerra, en un hermano que murió. Cuando se pone en el campo eso que él miraba, muchas veces el padre puede, por primera vez, darse vuelta hacia su hijo.
En una sesión individual pasa lo mismo, con figuras sobre una mesa o con papeles en el piso. Si nunca estuviste en una, en qué son las constelaciones familiares explico cómo es por dentro.
¿Por qué con papá cuesta distinto que con mamá?
Porque al padre, muchas veces, lo conocimos a través de la madre. Lo que sabemos de él es lo que ella contó, y si hubo separación o enojo, lo que ella contó no siempre fue justo. Hay hijos que, por lealtad a su madre, no se permiten querer a su padre. Sienten que quererlo sería traicionarla.
Yo tardé bastante en ver que una parte de mi enojo con mi padre era prestado. Era el enojo de mi madre, que yo había tomado como propio para acompañarla. Cuando lo vi, el enojo no desapareció, pero se achicó a su tamaño real.
Otra diferencia es que el padre suele faltar de forma más visible. Se fue, trabajaba todo el día, formó otra familia, estaba presente pero callado. Con la madre la herida suele ser de cercanía. Con el padre, de distancia. Eso lo cuento con más detalle en qué significa tomar al padre, donde también está lo que decía Hellinger sobre el padre ausente.
Pongamos que Lucía, 33 años, diseñadora, consulta porque no consigue quedarse en ningún trabajo más de un año.
Sus padres se separaron cuando ella tenía seis, y el padre se fue a vivir a otra ciudad. En la constelación, Lucía pone a su madre muy cerca de su representante y al padre en una punta de la sala, de costado. Cuando quien guía le pide a la representante de Lucía que mire al padre, ella mira primero a la madre, como pidiendo permiso. La representante de la madre dice que se siente incómoda con eso. Quien guía le propone a la madre una frase: "Él es tu papá. Puedes quererlo". La representante de Lucía se pone a llorar y da dos pasos hacia el padre. Lucía no llama a su padre esa semana. Lo que hace es sacar de un cajón una foto de él y ponerla en la biblioteca, al lado de la de su madre.
Un ejercicio para sanar con papá y con mamá
Este ejercicio tiene dos partes. En la primera miras a tu padre solo. En la segunda pones a papá y a mamá detrás de ti, que es la imagen que en constelaciones se considera más tranquila para un hijo: los dos padres atrás, sosteniendo, y el hijo mirando hacia adelante, hacia su propia vida.
Los tres papeles
Te lleva unos 25 minutos. Necesitas tres hojas, un marcador y espacio en el piso, como el largo de una cama.
- Escribe "papá" en una hoja, "mamá" en otra y "yo" en la tercera, con letra grande.
- Pon la hoja de papá en el piso. Después pon la tuya donde se sienta verdadero hoy: cerca, lejos, de frente, de costado. La de mamá déjala a un lado por ahora.
- Párate en tu hoja. Mira la de papá un minuto entero sin decir nada. Fíjate en qué pasa en tu cuerpo.
- Di en voz baja: "Papá, tú eres el grande y yo soy la pequeña" (o "el pequeño"). Quédate un momento con lo que sientes.
- Si puedes, agrega: "La mitad de mi vida me llegó por ti. Gracias".
- Ahora pon la hoja de mamá al lado de la de papá, a un paso de distancia entre ellas.
- Gira tu hoja para que quede de espaldas a las dos, un paso delante de ellas, en el medio. Párate sobre ella.
- Siente que tienes a tu padre atrás a un lado y a tu madre atrás al otro. Respira ahí tres veces.
- Di: "Ustedes dos son mis padres. Los dos tienen su lugar. Lo que pasó entre ustedes es de ustedes".
- Da un paso hacia adelante. Después junta las tres hojas y guárdalas juntas.
Qué suele pasar
Muchas personas notan que en el paso 2 pusieron su hoja mucho más lejos de papá de lo que pensaban. Otras sienten que en el paso 8 un lado pesa más que el otro, o que la espalda se relaja del lado de uno de los dos. Anótalo. Si en la primera vez no puedes decir la frase del paso 9, di solo la primera parte.
El error más común
Querer que los padres se reconcilien. El ejercicio no es para que vuelvan a estar juntos ni para que se perdonen entre ellos. Lo que se busca es que tú dejes de estar en el medio.
Cuándo no hacerlo sola o solo
Si tu padre o tu madre te maltrató o abusó de ti, si hay violencia en tu vida ahora, si uno de los dos murió hace poco o si estás en crisis, haz este ejercicio con un profesional al lado.
¿Qué cambia después de constelar a papá?
Cambian cosas chicas, y conviene no esperar más que eso. Lo que la gente me cuenta semanas después suele ser de este tamaño: que pudo hablar de su padre sin que se le cerrara la garganta, que dejó de discutir con su jefe por cualquier cosa, que le contó a su hijo una anécdota del abuelo por primera vez. A veces el cambio aparece en la relación con los hombres en general, y no con el padre.
Lo que no cambia es tu padre. Si era distante, va a seguir distante. Si no llamaba, probablemente siga sin llamar. Lo que se mueve es cuánto te duele eso y cuánto espacio ocupa en tu día. Desconfía de quien te asegure que después de una constelación tu padre va a aparecer o va a pedirte perdón; puede pasar, pero no depende de ti, y ponerlo como meta es una forma de seguir esperando.
¿Y si mi papá ya murió?
El ejercicio sirve igual, y a veces es más simple, porque ya no hay que defenderse del padre real. En el paso 5 puedes decir: "Te dejo descansar. Yo sigo con mi vida". Si la muerte es reciente, dale tiempo antes de hacer nada; el duelo tiene su propio ritmo, y en la sección de duelo y pérdidas hay más sobre esto.
¿Y si mi papá me hizo daño?
Entonces sanar con papá se vuelve más chico, y está bien. Puedes quedarte con una sola frase, "La vida me llegó por ti", y nada más. No tienes que acercarte, ni perdonarlo, ni verlo. Si te piden en un taller que abraces a un representante de un padre que te pegó, puedes decir que no.
No estoy de acuerdo con las propuestas que empujan a "honrar" a un padre violento como si honrar fuera justificar. Para mí honrar es reconocer de dónde vienes, y eso se puede hacer desde lejos, con la puerta cerrada. Lo primero es que estés a salvo, y este trabajo, en estos casos, va con un psicólogo.
¿Qué digo si no me salen las palabras?
Muchas personas se quedan mudas frente a la hoja de papá. Es más común con el padre que con la madre. Si te pasa, en el artículo de frases sanadoras para papá hay frases ordenadas por situación: padre ausente, fallecido, violento, el que no conociste.
Si todavía no hiciste el de mamá, el ejercicio para sanar con mamá en casa es un buen complemento; hazlo una semana distinta de este. Para seguir con lo que heredaste de los dos, diez minutos por día, está Soltando Cargas. Y lo demás sobre tu padre está reunido en la sección de la relación con papá.
Preguntas frecuentes
¿Puedo constelar a mi papá si no sé nada de él?
Sí. Se pone a alguien en su lugar o un papel que diga "papá", aunque no sepas su nombre. Muchas de las constelaciones más fuertes que he visto fueron con padres de los que la persona no sabía casi nada.
¿Mi papá tiene que enterarse o participar?
No. Lo que se trabaja es tu lugar frente a él, y eso pasa adentro tuyo. No hace falta contarle, y en muchos casos es mejor no hacerlo, al menos al principio.
¿Sanar con papá me va a ayudar en el trabajo o con el dinero?
En constelaciones se suele relacionar al padre con salir al mundo y con el trabajo, y hay personas que notan cambios ahí. Pero no hay estudios que lo demuestren, y yo no lo prometería. Si tienes un problema de dinero concreto, eso necesita también soluciones concretas.
¿Y si mi padre fue violento?
Entonces lo primero es tu seguridad, y no tienes que acercarte ni perdonar. Si todavía hay violencia en tu vida, busca ayuda profesional y, si estás en peligro, llama a la línea de emergencia de tu país. Este trabajo, con un padre violento, se hace acompañado por un profesional.
¿Es mejor sanar primero con mamá o con papá?
No hay un orden obligatorio. Yo suelo empezar por el vínculo que menos duele, para que el primer ejercicio no sea el más difícil. Al final, el lugar más tranquilo es el que tiene a los dos detrás.

Escrito por Mari
Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.